
El artista ante el vacío del lienzo. El esbozo sobre el papel, primero. Sobre la tabla después. Las primeras pruebas de color. El estado de ánimo reflejado en cada pincelada. En cada matiz. Y luego ella. La modelo. La musa. La muerte eterna.
E así,
sen nos decatar sequera,
abrimos os ollos
i espertamos nalgures,
xunto a un mar diverso,
sob ceus estraños...